Al llegar por mar, le darán la bienvenida coloridas casas que ascienden por las laderas y pequeños barcos de pesca flotando sobre aguas transparentes. La isla destila un ritmo de vida pausado y tranquilo. Podrá caminar por el puerto, nadar o disfrutar de una apacible comida. Asimismo, tiene la oportunidad de visitar el Monasterio de Panormitis, un enclave histórico de gran importancia y belleza situado en la costa de la isla.